Love&other drugs

¿Sabes ese momento cuando te das un golpe en el codo y dejas de sentir todo el brazo? ¿O cuando le metes una patada a la cama te saltan las lágrimas al instante y quieres revolcarte en el suelo por el dolor? Pues amar con locura duele mil veces más.

 Todos hemos tenido a alguien en nuestras vidas que nos ha hecho knockout. Una persona que hemos amado más allá de las palabras, para la que nos hemos comido un montón de mierda, hemos roto las reglas, nos hemos tatuado, hemos discutido con los amigos y los padres, hemos hecho cosas que ahora etiquetamos como infantiles o ridículas.

Todos hemos vivido alguna vez un amor como en las películas. Con frases melosas, mensajes a las 5 de la mañana, fines de semana de no salir de la cama, peleas apasionadas, reconciliaciones más apasionadas todavía, celos, dramas, paseos nocturnos en pijama, pulso acelerado y  noches en blanco.

Estos amores son buenos, pero malos, locos.   Son el fuego que te lleva rápidamente al éxtasis, y luego, poco después, te dejan vacío, desolado, desconcertado. Los amores de películas son maravillosos, pero duran poco. Y el final es jodidamente doloroso. Y aún así, eso es lo que queremos nosotras, las mujeres. Encontrar a un chico que nos regale diez kilos de mariposas, que al volver a casa nos bese apasionadamente y nos lleve a la cama en brazos, que nos traiga flores y chocolate y que sea alto y guapo y…que al final nos rompa el corazón. Porque si no lo rompe, no es como en las películas.

love_pain

…éste tipo de relaciones siempre termina con lágrimas y toallitas. Con tarrinas de helado comidas a las tantas de la mañana y llamadas hacía números a los que no quieres llamar. Te llevan al séptimo cielo sólo para que, luego, te peguen una hostia  y te tiren el corazón a la basura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *