Los abrazos.

Hay abrazos que te dan justo cuando lo necesitas, cuando tu mirada lo pide a gritos y tu cuerpo se deja acariciar de la forma más fácil posible, sin protestar ni decir que no. Abrazos de los que, aunque no tengan la capacidad de hacerte feliz, te hacen, por lo menos, sentirte entendido, querido.

 

Luego hay abrazos que te llenan de felicidad, que consiguen quitarte toda la pena y hacen que el mundo se parre justo en ese momento. Los abrazos de las personas que más quieres y qué más te quieren a ti, son esos los abrazos que alegran el alma.

También hay abrazos que duelen. Son los abrazos que das sabiendo que van a ser los últimos, queriendo que se alarguen para siempre, que nunca se acaben. Y cuando se acaban, te quedas con el recuerdo de ellos, bien impregnado en la memoria y, con el paso del tiempo,  los rememoras, una y otra vez.

Pero los que más duelen son los abrazos que no te dan. Que quisieras con cada centímetro cuadrado de tu cuerpo  que te dieran, pero no llegan nunca. Y la espera se te hace larga, el corazón se te estremece y aunque intentas hacer que el dolor sea menos intenso, ese hueco que podrían llenar esos abrazos no se llena nunca. Ni lo va a hacer.

¿Dónde están los contactos de WhatsApp en iPhone?

Para que no os pase como a mí, que llevo toda la mañana buscando los contactos de Whatsapp (con los que no he hablado nunca, por ejemplo, o ya he borrado los chats), después de la última actualización que incluye los estados de WhatsApp (lo que faltaba después del Snapchat, las Instagram Stories, las Facebook Stories), aquí la forma de buscarlos:

  1. Ir a CHATS.
  2. Pulsar el botón que nos aparece arriba a la derecha, para crear un nuevo chat. Es ahí donde nos van a aparecer todos nuestros contactos que tienen la APP.

contactos whatsapp iphone actualizacion

De nada 🙂

 

2 meses de felicidad

A veces no cambiar lo cambia todo. Si alguien me hubiera dicho esto hace justo un año lo habría pasado mejor. Estaba en un punto interesante de mi vida. Me habían ofrecido trabajo en una empresa de Madrid, muy chula, un puesto de más importancia y más responsabilidad que el que tengo ahora mismo, con muchas posibilidades de crecer y aprender. Me costó muchísimo decir que no, pero el cambio iba a ser demasiado arriesgado y brutal. Tener que mudarme a Madrid, viajar a Salamanca, la ciudad de la que sigo estando enamorada, sólo los fines de de semana, llegar a vivir por y para el trabajo…no era una perspectiva muy buena para mi vida personal, aunque para la vida profesional fuese excepcional.

Pero, en realidad, Dios tenía otros planes para mí. Lo iba a saber un mes más tarde, cuando dos líneas rosas me han sonreído de forma tímida en un test de embarazo hecho de prisa y corriendo, en la pausa del café… Porque el instinto ya me decía que estoy a punto de embarcarme en la aventura más bonita de mi vida: la de ser mamá.
Los primeros meses del embarazo son muy duros, con mucho estrés y mucho miedo. No saber si todo va a salir bien, si el bebé se está desarrollando de la forma adecuada, hace que estés dándole vueltas al tema de forma continua. Pensamientos como los de abajo, escritos un viernes por la mañana, cuando no puedes dormir, aunque dentro de un par de horas tengas que ir al trabajo, vuelven cada cierto tiempo a tu cabeza, haciendo que te vuelvas poco a poco aún más loco de lo que eras.

El miedo más grande que he sentido en la vida. Lagrimas han salido de repente, sin que pudiera controlarlas. He corrido a urgencias…donde he podido escuchar los latidos de tu corazón. Estabas bien ayer, pequeño. Dicen que no es mi culpa, ni la tuya, que es normal…pero a mí…me da miedo.
Hoy he vuelto a notar una mancha pequeña, muy pequeña y muy fina, pero vista con los ojos de la que ya te quiere tanto, parecía enorme…y he hablado contigo. Por primera vez. Hasta ahora, me ha dado cosa hacerlo, no me quiero hacer ilusiones porque queda mucho hasta conocerte, pero…hoy he tenido que hablarte. Y te he dicho lo único que podía haber expresado lo que siento: te quiero mucho, mi peque, y te prometo que si te quedas allí tranquilo hasta enero voy a ser la mejor mamá del mundo. (10 de junio 2015, borrador)

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Hoy, por primera vez después de haber visto esa pantallita que me ponía la palabra mágica, seguida por “2-3 semanas”, he llorado. Porque llevo una semana que estoy en las nubes y tengo ganas de gritar como loca a los cuatro vientos que dentro de 8 meses voy a tener en brazos al bebé más bonito del mundo, MI BEBÉ. Pero…me da tanto miedo. Sé que es demasiado temprano para pensar en un futuro seguro juntos. Sé que los primeros 4 meses son muy importantes y que en cualquier momento la evolución del embarazo puede pararse.

Y se me estremece el corazón pensando en que mi alubita está ahí y no puedo hacer nada para protegerla y estar segura de que un día va a dejar de ser una alubia y va a ser mi bebé. Mi bebé, oliendo a leche, a ternura y …a amor. Nuestro amor.

Dios, dame fuerza para aceptar tu decisión, independientemente de la que sea…(23 de mayo 2015, borrador)

La primera eco, los primeros movimientos, la primera sonrisa, vista en 4d…todo ello te prepara para la avalancha de sentimientos que llegarás a sentir cuando abraces por primera vez a tu bebé. Porque este artículo, en realidad, va sobre esto, sobre el primer abrazo del angelito más bonito del mundo.

El 21 de enero. El día que nunca olvidaré y que quedará en nuestra memoria como la fecha más bonita para nuestra familia. El día que ha nacido nuestra hija, nuestro ángel, nuestra vida.

El 21 de enero, el día que más nos ha cambiado, que a mí me ha hecho sentirme mujer de verdad, que hemos esperado durante 9 meses. Tenía tantas ganas de abrazarla, de saber que está sana, de ver su carita, de empezar una vida en tres…

Y cuando me la pusieron sobre el pecho, segundos después de haber salido a conocer su nueva vida y la vi, tan blanquita, tan guapa, tan perfecta…buscando ya desde el primer momento mi presencia y mis caricias…me enamoré de forma irremediable. La miraba a ella, miraba a su padre, y no podía creer que de verdad mi sueño se había cumplido y, por fin, eramos la familia que tanto deseaba tener.

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Nació a la 1:50 y hasta por la noche no pude dormir. Ya todo daba igual. Sólo contaba ella. La niña más esperada y más querida del mundo entero. Tenerla en mis brazos, tocar sus dedos largos, sus cejas perfectas, sus pies chiquititos…es algo que no se puede expresar, no hay palabras que expresen de verdad todo lo que uno siente cuando llega a ser padre, no hay algo mejor en el mundo entero.

 

…Y han pasado 2 meses desde aquel momento. 2 meses de felicidad absoluta. Esta mañana se ha despertado sonriendo, como hace casi todas las mañanas, y me ha llenado el corazón de alegría. Porque verla a ella feliz se ha convertido en mi mayor placer y en un verdadero objetivo para el futuro. Es mi niña bonita, mi niña buena y haré todo lo posible para que su vida sea llena de alegría, que no le falte de nada y que se convierta en una mujer…como yo, me atrevo a decir 🙂 Pero un poco más mala que yo, para que no tenga que sufrir mucho en esta vida 🙂

Feliz cumplemeses, mi niña 🙂 Mamá y papá te quieren mucho.

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Paciencia, impaciente…

Echo de menos…

  • Las clases de zumba y de spinning, salir agotada del gimnasio pero tener más energía después de llegar a casa y ducharme que por las mañanas.gim_katty
  • Salir con mis chicas a tomar una copa de vino en uno de nuestros lugares favoritos de Salamanca.chicas_guapas_revolutum
  • Pasear por las calles de esta ciudad tan bonita que, seis años después de haberme mudado aquí, me sigue enamorando y sorprendiendo con rincones especiales. plaza_mayor_salamanca
  • Ir de tiendas y llegar a casa cargada de bolsas llenas de colores e ilusiones, zapatos de tacón alto y vestidos de NO embarazada.

Pero sé que:

  • Gastaré más energía contigo que en cualquier clase del gimnasio y va a ser la mejor forma de gastarla hasta que se me acaben los días.
  • Te llevaré conmigo ahí donde vaya, para que no nos echemos de menos una a la otra.
  • Te enseñaré las calles bonitas de Salamanca, seguro que te van a gustar, con todos los jóvenes y la multiculturalidad que le dan la vida a la ciudad.
  • Te compraré cositas dulces y delicadas como tú, para que seas la niña más bonita del mundo mundial.

 

Y tengo tantas ganas de hacer todas estas cosas que no puedo ni dormir… porque ya estoy soñando con los ojos abiertos, pensando en el momento en el que voy a mirar tu carita por primera vez.

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Decálogo para no sacar de quicio a una embarazada

He decidido escribir este artículo para proteger a cualquier persona que tenga la oportunidad de estar a menos de 10 metros de una embarazada y, de esta forma, salvarse el culo y no correr el peligro de llevarse alguna hostia (con perdón) de forma metafórica…o no.

Si has vivido de cerca un embarazo, debes saber ya que las mujeres embarazadas estamos mucho, pero MUUUUUUCHO más sensibles que en cualquier otro estado y momento de nuestras vidas (sí, mucho más sensibles que esas mujeres de las películas americanas que comen helado con unas cucharas enormes en medio del sofá, rodeadas de mocos, digo Kleenex).

Si la embarazada con la que tienes la (mala)suerte de hablar es, además de estar embarazada, una persona susceptible (como yo, muhaha) y con mucha mala leche…pues lo tienes complicado, corre lo más rápido que puedas…o léete con calma este artículo e intenta no cometer estos errores.

  1. Sin besos. O bueno, sin besos de esos exagerados y abrazos que no acaban nunca. Por si no lo sabéis, el sistema inmunológico de una embarazada está por los suelos y la mera posibilidad de hacer intercambio de fluidos con otra persona viene de oferta 2 por 1 con los virus (esos para los que la embarazada, en general, no puede tomar ningún tipo de tratamiento).
  2. No me toques los …digo, la barriga. O, si piensas hacerlo, por lo menos pregunta antes si puedes hacerlo. Yo reconozco que, en general, soy reticente al contacto, es una cuestión cultural, necesito más espacio personal para sentirme cómoda. Tú también tienes una barriga, vale que en la mía está viviendo ahora mismo un pequeño ser humano, pero sigue siendo una barriga, que normalmente no tocarías.If-you-didn-t-put-it-here,-don-t-touch-it-Camisetas
  3. No me digas “¡qué barriga enorme tienes!” o, al revés, “pero si no tienes nada de barriga”. Variantes de esta frase pueden ser: a lo mejor tienes más de un bebé dentro, ¿seguro que sólo estás de x meses?, ¿esto está creciendo mucho, no?…a ver, que si de verdad quieres saberlo, me cuesta verme los dedos de los pies (y, por ende, alguna que otra cosa incluso menos) y para que me pueda pintar las uñas tengo que ponerme en unas posturas que le darían envidia incluso a un monitor de yoga, así que ya lo sé yo solita, tengo una barriga muy grande. Pero a los bebés no los trae una cigüeña, por si no lo sabías es ahí, en esa barriga enorme que ves, donde se desarrollan hasta ver la luz del día.
  4. Si de verdad quieres saber qué tal van las náuseas, échate un poco más de colonia…y, en mi caso, come un poco más de pescado, marisco, calamares…vamos, lo que más huele a mar, estando a mi lado, que tienes muchas oportunidades de saber lo que he comido yo también.
  5. Y, hablando de la comida…¡no me digas que tengo que comer menos…o más! No, Laura, ésto no va por ti, jaja (soy irónica, obviamente). No estás conmigo 24 horas al día, no puedes saber lo que a mí me sienta bien, a lo mejor como tres veces menos que tú, pero mi cuerpo se está preparando para expulsar a un bebé fuera, y para ello necesita energía.
  6. Sí, estoy engordando, tengo un espejo, no hace falta que me lo digas. A parte del espejo, tengo mucha ropa que ya no me vale, una báscula que todas las semanas marca algo más que la semana anterior y una ginecóloga que empieza cada una de las citas subiéndome a ese enemigo público número 1, que es SU báscula, que marca incluso un pelín más que la mía. Si antes comía muy poco e iba al gimnasio, ahora ya no puedo hacer ni una cosa, ni la otra. Así que mis posibilidades de no ganar peso son 0.
  7. Un poco de creatividad, por favor. Las preguntas que siempre se le hacen a una embarazada son: de cuántos meses estás, cuándo das a luz, es niño o niña, cómo se va a llamar… ¿a que antes no preguntabas esto a la misma persona? Pues las embarazadas seguimos siendo mujeres, con las mismas vidas de antes, con los mismos hobbies, así que si antes hablábamos de moda y maquillaje, aunque ahora ya no me pueda comprar nada bonito (porque toda la ropa de embarazada es fea de narices), no quiere decir que no siga gustándome la ropa.
  8. Tu opinión. Si antes de quedarme embarazada me interesaba tu opinión, es probable que me siga interesando, pero que sea más difícil para mí aceptar lo que me estás diciendo (sobre todo si no me gusta lo que estoy escuchando). Pero no intentes asustarme contándome tu experiencia, o la experiencia de no sé quién que tuvo un parto complicado, o quién no pudo/quiso amamantar, o sobre la cuna que te ha salido mal…calcula tus palabras, o mis hormonas se las van a comer.
  9. No minimices mi dolor/falta de ganas/mal/nauseas/etc. Cada mujer es un mundo, cada cuerpo es distinto, incluso una misma persona puede tener un embarazo completamente distinto a otro. Si a ti no te ha dolido nada, no quiere decir que a mí no me duele, si tú has vomitado todos los días, no quiere decir que yo, que no lo puedo hacer, no lo estoy pasando incluso peor. Para mí, ahora mismo, lo más importante soy yo, no quiero saber que tú lo has pasado peor, eso no existe en mi mente ahora mismo.
  10. Y, last but not least…SEXO. No hables sobre ello, simplemente no lo hagas. Es un tema tabú.

Dime alguna de todas estas cosas y…la responsabilidad es toda tuya, el que avisa no es traidor 🙂