Operación “¡Que CARREFOUR me devuelva mi EURO!”

Como los señores del Carrefour no se han leído mi último post no saben que a las mujeres embarazadas no hay que sacarlas de quicio, así que les voy a perdonar por haberlo hecho…pero eso no quiere decir que lo voy a olvidar, y para asegurarme de que no lo voy a hacer, al blog que va mi historia J El artículo de mi primera experiencia de compra en Asos sigue siendo el artículo más leído de mi blog y me hace ilusión pensar que  he ayudado a alguien tomar una decisión de compra…lo mismo con este artículo consigo hacer, por lo menos, que la gente mire su ticket de compra al salir del súper.

La semana pasada he ido al Carrefour, que es la tienda más cercana que tengo al lado de mi casa, a hacer una pequeña compra. Entre los productos que necesitaba: un champú y una crema suavizante. He ido directa al sitio donde sabía que están los productos de Elvive, mi marca preferida para el cuidado del pelo. Justo al lado de estos he visto que los que había de la marca Revlon Flex estaban en promoción, comprando un producto el segundo tenía un 50% de descuento. Sí que había probado esta marca en el pasado y dije, “Bueno, pues si se puede ahorrar un poco, muy bien” y los cogí. Al llegar a casa miré el ticket – siempre lo guardo para comprobar que me lo han cobrado bien de la tarjeta, porque me ha pasado que una tienda me cobrase tres veces por la misma compra. Sorpresa: no me habían hecho ningún descuento. Y ahí es cuando empezó Katty a ponerse nerviosa, porque no aguanta que le mientan.

 

Paso 1: Ir al folleto y comprobar que sí había esa promoción.

publicidad engañosa Carrefour

Paso 2: Al ver que en letra pequeña ponía “excepto formato 1l” ir al baño para comprobar la posibilidad de que uno de los productos fuese de un litro. Negativo.

Paso 3: Pensar – pues esto no va a quedar así, aunque se trate de un euro y pico, es mi euro. Ya volveré a por ello.

 

…Olvidarse del tema durante una semana.

 

Paso 4: Ir al Carrefour una tarde de domingo. Ver los productos de Revlon en el pasillo central y recordar que Carrefour y yo tenemos una historia pendiente.

Paso 5: Comprobar en el lector de precios si los productos comprados están en promoción. Uno sí, otro no. Probar con otro champú, ese sí que entraba en la promo. Probar con otro. Ese también entraba en la promo. Había un único tipo de producto de la gama cuyo código no aparecía en promoción y sí, era ese que había cogido yo.

Paso 6: Aprovechando que los domingos al Carrefour de Salamanca no va nadie y no había cola ni nada…ir a reclamar mi euro. Tengo que decirlo, en un principio me dio vergüenza. Pero luego pensé: es mi dinero. ¿Por qué tengo que avergonzarme de pedir lo que es mío?

ticket promo estafa Carrefour

Paso 7: Enseñar ticket. Explicar el problema, esperar que la chica de atención al cliente comprobase el folleto, luego el ticket. Luego calculó con una calculadora lo que me debían y…tanaaa. Mi euro más otros 27 céntimos volvieron a mi cartera. Le expliqué a la chica que a mí en realidad el euro me daba igual, porque de verdad me daba igual, su explicación fue “A saber que habrá pasado que este artículo no se ha incluido en la promoción”, sin más. Ahora me quedo con la duda: ¿a cuánta más gente le habrá pasado lo mismo? Yo tengo mi euro, pero…¿cuántos euros estarán, en vez de en las carteras de los que han trabajado para ellos, en las de los accionistas de la cadena de hipermercados?

Decálogo para no sacar de quicio a una embarazada

He decidido escribir este artículo para proteger a cualquier persona que tenga la oportunidad de estar a menos de 10 metros de una embarazada y, de esta forma, salvarse el culo y no correr el peligro de llevarse alguna hostia (con perdón) de forma metafórica…o no.

Si has vivido de cerca un embarazo, debes saber ya que las mujeres embarazadas estamos mucho, pero MUUUUUUCHO más sensibles que en cualquier otro estado y momento de nuestras vidas (sí, mucho más sensibles que esas mujeres de las películas americanas que comen helado con unas cucharas enormes en medio del sofá, rodeadas de mocos, digo Kleenex).

Si la embarazada con la que tienes la (mala)suerte de hablar es, además de estar embarazada, una persona susceptible (como yo, muhaha) y con mucha mala leche…pues lo tienes complicado, corre lo más rápido que puedas…o léete con calma este artículo e intenta no cometer estos errores.

  1. Sin besos. O bueno, sin besos de esos exagerados y abrazos que no acaban nunca. Por si no lo sabéis, el sistema inmunológico de una embarazada está por los suelos y la mera posibilidad de hacer intercambio de fluidos con otra persona viene de oferta 2 por 1 con los virus (esos para los que la embarazada, en general, no puede tomar ningún tipo de tratamiento).
  2. No me toques los …digo, la barriga. O, si piensas hacerlo, por lo menos pregunta antes si puedes hacerlo. Yo reconozco que, en general, soy reticente al contacto, es una cuestión cultural, necesito más espacio personal para sentirme cómoda. Tú también tienes una barriga, vale que en la mía está viviendo ahora mismo un pequeño ser humano, pero sigue siendo una barriga, que normalmente no tocarías.If-you-didn-t-put-it-here,-don-t-touch-it-Camisetas
  3. No me digas “¡qué barriga enorme tienes!” o, al revés, “pero si no tienes nada de barriga”. Variantes de esta frase pueden ser: a lo mejor tienes más de un bebé dentro, ¿seguro que sólo estás de x meses?, ¿esto está creciendo mucho, no?…a ver, que si de verdad quieres saberlo, me cuesta verme los dedos de los pies (y, por ende, alguna que otra cosa incluso menos) y para que me pueda pintar las uñas tengo que ponerme en unas posturas que le darían envidia incluso a un monitor de yoga, así que ya lo sé yo solita, tengo una barriga muy grande. Pero a los bebés no los trae una cigüeña, por si no lo sabías es ahí, en esa barriga enorme que ves, donde se desarrollan hasta ver la luz del día.
  4. Si de verdad quieres saber qué tal van las náuseas, échate un poco más de colonia…y, en mi caso, come un poco más de pescado, marisco, calamares…vamos, lo que más huele a mar, estando a mi lado, que tienes muchas oportunidades de saber lo que he comido yo también.
  5. Y, hablando de la comida…¡no me digas que tengo que comer menos…o más! No, Laura, ésto no va por ti, jaja (soy irónica, obviamente). No estás conmigo 24 horas al día, no puedes saber lo que a mí me sienta bien, a lo mejor como tres veces menos que tú, pero mi cuerpo se está preparando para expulsar a un bebé fuera, y para ello necesita energía.
  6. Sí, estoy engordando, tengo un espejo, no hace falta que me lo digas. A parte del espejo, tengo mucha ropa que ya no me vale, una báscula que todas las semanas marca algo más que la semana anterior y una ginecóloga que empieza cada una de las citas subiéndome a ese enemigo público número 1, que es SU báscula, que marca incluso un pelín más que la mía. Si antes comía muy poco e iba al gimnasio, ahora ya no puedo hacer ni una cosa, ni la otra. Así que mis posibilidades de no ganar peso son 0.
  7. Un poco de creatividad, por favor. Las preguntas que siempre se le hacen a una embarazada son: de cuántos meses estás, cuándo das a luz, es niño o niña, cómo se va a llamar… ¿a que antes no preguntabas esto a la misma persona? Pues las embarazadas seguimos siendo mujeres, con las mismas vidas de antes, con los mismos hobbies, así que si antes hablábamos de moda y maquillaje, aunque ahora ya no me pueda comprar nada bonito (porque toda la ropa de embarazada es fea de narices), no quiere decir que no siga gustándome la ropa.
  8. Tu opinión. Si antes de quedarme embarazada me interesaba tu opinión, es probable que me siga interesando, pero que sea más difícil para mí aceptar lo que me estás diciendo (sobre todo si no me gusta lo que estoy escuchando). Pero no intentes asustarme contándome tu experiencia, o la experiencia de no sé quién que tuvo un parto complicado, o quién no pudo/quiso amamantar, o sobre la cuna que te ha salido mal…calcula tus palabras, o mis hormonas se las van a comer.
  9. No minimices mi dolor/falta de ganas/mal/nauseas/etc. Cada mujer es un mundo, cada cuerpo es distinto, incluso una misma persona puede tener un embarazo completamente distinto a otro. Si a ti no te ha dolido nada, no quiere decir que a mí no me duele, si tú has vomitado todos los días, no quiere decir que yo, que no lo puedo hacer, no lo estoy pasando incluso peor. Para mí, ahora mismo, lo más importante soy yo, no quiero saber que tú lo has pasado peor, eso no existe en mi mente ahora mismo.
  10. Y, last but not least…SEXO. No hables sobre ello, simplemente no lo hagas. Es un tema tabú.

Dime alguna de todas estas cosas y…la responsabilidad es toda tuya, el que avisa no es traidor 🙂