Voluntad.

Son las 22:42. Me he despertado hace 17 horas, después de haber dormido unas 4. He ido al trabajo, he desarrollado planes estratégicos para clientes y he empezado informes mensuales. He hablado en español e inglés, aunque siga pensando en rumano (y creo que es algo que haré siempre, es mi idioma, ¿es normal, no?). He salido del trabajo a las 17.30 y he ido al gimnasio, sólo para ver que no tengo las zapatillas de deporte. He ido caminando hasta casa, me he  cambiado y he vuelto al gimnasio. Y no vivo al lado del gimnasio, sino a unos 20-25 minutos. Al llegar, me he enterado de que no había ni zumba, ni spinning, las clases a las que suelo ir.  He entrado por primera (y, probablemente, la última) vez a la clase de yoga. Donde me han dicho que me tengo que quitar las zapatillas. Arrrrgh, Murphy y sus leyes. Como después del yoga no estaba cansada, me he quedado una hora más, esta vez a la clase de…¡crossfit! El vídeo de abajo lo explica todo. Y así durante una hora. Mañana es muy probable que no me levante de la cama.

 

¿Y a qué viene toda historia? Pues a hablar sobre voluntad. ¡Que la tengo, coño! Aunque esté cansada lucho. Aunque me duela todo me levanto de la cama y voy a trabajar. Que soy una chica lista y cuando me propongo algo lo consigo. Y siempre lo he sido. Cuando iba a trabajar con 19 años, dando clases a 25 niños de 3 años.  Cuando salía de casa a las 7 de la mañana para volver a las 9 de la noche, y luego me ponía a estudiar. Sin haber suspendido ningún examen. Cuando he venido a España con 22 años y he conseguido demostrar que los rumanos podemos hacer algo más que trabajar en hosteleria (que no se malinterprete, no digo que sea algo malo, simplemente que podemos hacer más que eso).

Voluntad.

(Del lat. voluntas, -ātis).

1. f. Facultad de decidir y ordenar la propia conducta.

2. f. Acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, queriéndola, o aborreciéndola y repugnándola.

 

Pues eso, Katty. ¡A dormir!