Happy :-)

20 de marzo. Primer día de la primavera oficial (y digo oficial porque para mí la primavera ha empezado ya el 1 de marzo) y día internacional de la felicidad. 20 grados en los termómetros, mucha gente por las calles y mucha luz. Porque ya veo la luz :-).

Los que todavía leéis este blog habréis notado que últimamente no he escrito nada más  que tonterías y cosas absurdas. Muchos os habéis preocupado por mí (y os lo agradezco) y a todos los que me habéis preguntado qué me pasa os he dicho lo mismo: que es únicamente una mala época por la que, probablemente, tenga que pasar para entender que la vida no es rosa pero podemos hacer todo lo posible para darle un toque rosado. Y creo que lo he entendido por fin :-).

Durante los últimos meses he aprendido muchas cosas. Entre ellas:

  • que las gotas de sudor son más saladas todavía que las lagrimas
  • que aunque quieras mucho una cosa, no siempre puedes tenerla
  • que la vida no es fácil, pero sólo tenemos una, así que hay que vivirla
  • que aunque caigas 5 veces, tienes que intentar levantarte y la sexta vez ya estarás de pie
  • que refugiarte en el trabajo a veces ayuda
  • y lo más importante: que tengo muchos amigos. Muchos más de los que pensaba que tenía. Y que aunque muchos de ellos estén lejos de mí, están muy cerca, en mi corazón, y yo estoy en los de ellos.

 be-happy

 

Andaaaaa, que la vida es bonita, que hay que sonreír y cantar (vale, me estoy pasando, es mejor que no cante con la voz horrible que tengo) y pensar en todo lo bueno que tenemos. Positivismo, ésta es la palabra del día. Y si vuelve la nube negra por el blog pegadme una bofetada y recordadme que soy una chica lista y guapa (y modesta, obviamente) y yo puedo con todo 🙂

PD: Éste post es para ti. Gracias por todo. Te debo la sonrisa que llevo hoy en la cara.

Obsesiones musicales

Como os he contado en alguna ocasión, la música es a veces mi mejor amiga, por lo tanto, ella también se tiene que ver afectada por mis trastornos obsesivos-compulsivos.

Y cuando digo obsesivo-compulsivo no exagero, me refiero a dejar una canción en repeat un día entero. Sí, habéis leído bien, puedo escuchar tooodo el día la misma canción. Obviamente, hay sólo ciertas canciones que cumplen los requerimientos para convertirse en una canción digna de sonar en mis cascos y mi cabeza todo el día, entre ellos la capacidad de llevarte lejos, muy lejos de la realidad y dejarte soñar.

Ahora mismo hay una lucha entre varias canciones que intentan robar protagonismo una a otra y convertirse en la canción más escuchada en mi móvil. Y creo que más o menos sé cuál va a ganar, a ver si lo adivináis.

1.  Lara Fabian- Je suis malade

 

Je suis malade, c’est ça, je suis malade, 
Tu m’as privé de tous mes chants, 
Tu m’as vidé de tous mes mots, 
Et j’ai le cour complètement malade. 

 

2. John Legend- All of me

 

Give your all to me
I’ll give my all to you
You’re my end and my beginning
Even when I lose I’m winning.

 

3. Hoobastank- The Reason

 

I’ve found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
and the reason is you…

 

4. Scorpions- Still loving you

 

Is there really no chance
To start once again?

 

5. Evanescence- Going Under

 

I won’t be broken again. 
I’ve got to breathe. I can’t keep going under. 

 

¿A vosotros cuál de estas canciones os gusta más? ¿Sois de escuchar tanto una canción, hasta que se convierta en una obsesión?

Puedo escribir los versos más tristes esta noche- XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

escribir[1]

Love&other drugs

¿Sabes ese momento cuando te das un golpe en el codo y dejas de sentir todo el brazo? ¿O cuando le metes una patada a la cama te saltan las lágrimas al instante y quieres revolcarte en el suelo por el dolor? Pues amar con locura duele mil veces más.

 Todos hemos tenido a alguien en nuestras vidas que nos ha hecho knockout. Una persona que hemos amado más allá de las palabras, para la que nos hemos comido un montón de mierda, hemos roto las reglas, nos hemos tatuado, hemos discutido con los amigos y los padres, hemos hecho cosas que ahora etiquetamos como infantiles o ridículas.

Todos hemos vivido alguna vez un amor como en las películas. Con frases melosas, mensajes a las 5 de la mañana, fines de semana de no salir de la cama, peleas apasionadas, reconciliaciones más apasionadas todavía, celos, dramas, paseos nocturnos en pijama, pulso acelerado y  noches en blanco.

Estos amores son buenos, pero malos, locos.   Son el fuego que te lleva rápidamente al éxtasis, y luego, poco después, te dejan vacío, desolado, desconcertado. Los amores de películas son maravillosos, pero duran poco. Y el final es jodidamente doloroso. Y aún así, eso es lo que queremos nosotras, las mujeres. Encontrar a un chico que nos regale diez kilos de mariposas, que al volver a casa nos bese apasionadamente y nos lleve a la cama en brazos, que nos traiga flores y chocolate y que sea alto y guapo y…que al final nos rompa el corazón. Porque si no lo rompe, no es como en las películas.

love_pain

…éste tipo de relaciones siempre termina con lágrimas y toallitas. Con tarrinas de helado comidas a las tantas de la mañana y llamadas hacía números a los que no quieres llamar. Te llevan al séptimo cielo sólo para que, luego, te peguen una hostia  y te tiren el corazón a la basura.