Los abrazos.

Hay abrazos que te dan justo cuando lo necesitas, cuando tu mirada lo pide a gritos y tu cuerpo se deja acariciar de la forma más fácil posible, sin protestar ni decir que no. Abrazos de los que, aunque no tengan la capacidad de hacerte feliz, te hacen, por lo menos, sentirte entendido, querido.

 

Luego hay abrazos que te llenan de felicidad, que consiguen quitarte toda la pena y hacen que el mundo se parre justo en ese momento. Los abrazos de las personas que más quieres y qué más te quieren a ti, son esos los abrazos que alegran el alma.

También hay abrazos que duelen. Son los abrazos que das sabiendo que van a ser los últimos, queriendo que se alarguen para siempre, que nunca se acaben. Y cuando se acaban, te quedas con el recuerdo de ellos, bien impregnado en la memoria y, con el paso del tiempo,  los rememoras, una y otra vez.

Pero los que más duelen son los abrazos que no te dan. Que quisieras con cada centímetro cuadrado de tu cuerpo  que te dieran, pero no llegan nunca. Y la espera se te hace larga, el corazón se te estremece y aunque intentas hacer que el dolor sea menos intenso, ese hueco que podrían llenar esos abrazos no se llena nunca. Ni lo va a hacer.

Peluquerías en Salamanca- mi experiencia con Oh Peluqueros

L‌ater edit: Me han llamado esta tarde de la peluquería, la chica que me atendió, en concreto, para decirme que ella me lo había explicado todo y que yo tenía el pelo muy mal y algo mejor no podía salir.

Foto de cómo me dejó:

Y foto de cómo estoy ahora, un día después, gracias a mi amiga Silvia.

Nada más que añadir.

—————————————————————————————————————————
Acabo de encender el ordenador para acabar un Keyword Analysis para el trabajo, que me estresa saber que no lo  acabé el viernes, cuando tenía que haberlo hecho… Porque soy una buena profesional y me gustan las cosas bien hechas…pero tengo una cosa dando vueltas en mi cabeza y, al final, he decidido dejar esta tarea para esta noche, cuando duerma la niña, y meterme a escribir este post. Que de las cosas malas por lo menos salga algo bueno, ¡actualizar el blog, que tengo casi abandonado!

Voy al grano, que no sé lo que tardará Denisse en despertarse de la siesta. Soy rubia. Desde que he descubierto el tinte, con unos 17 años, lo he sido y, aunque haya pasado un par de veces por alguno que otro experimento, deepdown inside siempre he sido rubia y siempre lo seré. Esto implica varias cosas:

1. Tengo el pelo bastante castigado. Es por ello que uso sólo productos profesionales de peluquería, champú para quitar los reflejos amarillos, mascarillas reestructurantes y tratamientos que reduzcan al mínimo posible los daños hechos por el tinte rubio y la decoloración.

2. No me tiño en casa. Lo he hecho alguna vez, hace años, para salir de algún apuro, pero si no consigo ir cada mes a la peluquería para teñirme el pelo, está claro que cada dos meses tengo que hacerlo sí o sí. En Salamanca me ha costado encontrar un sitio bueno y donde no me deje la mitad de la nómina en una tarde de peluquería, pero, normalmente, he salido contenta de peluquerías de barrio o cadenas como Cande Alberto, Dania, Tribu u…Oh Peluqueros. Porque sí, el post de hoy va sobre ellos.

He acudido por primera vez a Oh Peluqueros en diciembre. Tenía el pelo rubio y quería un cambio.

Pues como se había puesto de moda el gris, he ido a Oh Peluqueros pidiendo esto.

 

Sabía que eso suponía teñirme la raíz de otro color, más oscuro, ya que mi pelo natural es castaño clarito. Estaba dispuesta incluso a que me lo decoloren, cosa que no había hecho nunca, decolorarme enteramente el pelo. No, ni cuando me he casado, que ser más rubia imposible, me he tenido que decolorar, porque, lo dicho, tengo una base bastante clarita.

En Oh Peluqueros me han dicho que eso es bastante difícil de conseguir y que lo más probable es que ni siquiera sea algo real, que es Photoshop. Flipad, Photoshop, me he quedado con la frase porque me ha parecido un tanto curioso que me dijeran eso. Me he dejado aconsejar por abandonar el rubio, me prometieron un resultado chulo…y he salido de ahí así:

Un resultado un tanto distinto a lo que había pedido yo, pero…original. Vamos a dejarlo en original. Obviamente, en un pelo teñido rubio y sin decoloración, esto no podía aguantar, así que he vuelto a Oh Peluqueros un par de veces más los meses siguientes, para retocar el color, pidiendo que fuese menos azul, porque no me veía con el pelo azul.

Hasta que en julio he decidido volver a rubio. Como sabía que en Oh Peluqueros de Salamanca era difícil que me lo hicieran- ya había pedido en diciembre un degradado y tenía el pelo oscuro y muuuy lejos de lo que yo quería y estaba acostumbrada a tener- he ido a Tribu Estilistas, que tienen la reputación de ser la mejor peluquería de Salamanca en coloración. Unas 5 horas después (y una decoloración después) salía de ahí rubia de nuevo:

Un rubio bastante natural, conseguido gracias a José y su equipo de profesionales. He de decir que, debido a la decoloración, tenía la capa de arriba bastante mal, pero tuvieron que insistir para quitarme las manchas de tinte oscuro que tenía en el pelo.

Llegamos al 14 de octubre, que no 13. Los que me conocéis sabéis que estoy sola prácticamente toda la semana y entre el trabajo y la niña me cuesta bastante encontrar tiempo para mí. Ayer dejé a Denisse con su padre y, como en Tribu sólo tienen abierto hasta las 14:30 los sábados, he decidido darle una nueva oportunidad a Oh Peluqueros, concretamente a la peluquería de Salamanca que tienen en la Avenida de Villamayor. Vuelvo a decir lo que he dicho al principio de este post, yo soy una buena profesional, o por lo menos eso me gusta pensar. No he tenido nunca un cliente que se haya quejado de mi trabajo, pero soy perfectamente consciente de mis puntos flojos, de mis debilidades y de lo que no sé hacer. Es por ello que siempre que considero que hace falta, pido ayuda a los que saben mejor que yo del tema y me dejo aconsejar. De peluquería no sé, pero por ello voy a que me cuiden, no a que me dejen así:

Después de más de una hora con la deco y unos 5-10 minutos con un matiz, tengo la raíz mucho más clara que el resto del pelo. Lo he visto dentro de la peluquería, me veía rara pero no era capaz de darme cuenta del porqué, al salir le he escrito a mi amiga Silvia, que es peluquera, y ella me lo ha aclarado. Yo no soy una profesional de peluquería, no sé de esto, lo único que sé es que no me ha pasado nunca salir de una peluquería con la raíz más clara que el resto del pelo. Llevo 13 años tiniéndome de rubia, sin decolorarme obviamente he tenido alguna vez la raíz más oscura que el resto del pelo, pero nunca más clara. Es más, no me decoloraron sólo la raíz, sino unos dos-tres dedos, de tal forma que ahora se ve una diferencia muy grande entre la raíz y el resto del pelo.

Sé que conseguir un rubio no es fácil, de la misma forma en la que sé que posicionar una página web para términos de búsqueda relevantes tampoco lo es. La diferencia es que sí me atrevo a diseñar una estrategia de posicionamiento para una web, pero no a teñir a alguien de rubia, aún más cuando me pagan bastante por ello. Es por eso que he decidido publicar este post, porque creo que es importante aprender de los errores y la chica que me tiñó ayer, cuyo nombre no voy a mencionar aquí, debe saber que el trabajo que hizo ha sido, simplemente, malo.

Me he puesto ya en contacto con ellos por Facebook para presentarles mi caso. Sólo quiero que lo sepan, porque solución para ello ya no van a tener…mi amiga Silvia está ahora mismo de camino hacia mi casa para intentar tapar esta cosa rara que llevo en la cabeza. Ojalá salga bien y si no…pues me veréis morena, qué le vamos a hacer. Pero, lo dicho, de los errores se aprende y si buscáis peluquería en Salamanca, buena, bonita y barata…ya sabéis que Oh Peluqueros no lo es.

PD: Me he puesto a buscar opiniones de peluquerías en Salamanca y, desde luego, Oh Peluqueros no tiene muy buenas opiniones…haberlo buscado antes, Katty, haberlo buscado antes. Al leer esta opinión me he dado cuenta de que es simplemente así, siempre que he ido han intentado venderme otros productos, de la última marca con la que colaboran, siempre me han dicho que tengo el pelo fatal- cosa que no digo que no sea así, pero en otras peluquerías no me lo han dicho de una forma tan borde y con tanta falta de consideración.
Sigue leyendo Peluquerías en Salamanca- mi experiencia con Oh Peluqueros

¿Dónde están los contactos de WhatsApp en iPhone?

Para que no os pase como a mí, que llevo toda la mañana buscando los contactos de Whatsapp (con los que no he hablado nunca, por ejemplo, o ya he borrado los chats), después de la última actualización que incluye los estados de WhatsApp (lo que faltaba después del Snapchat, las Instagram Stories, las Facebook Stories), aquí la forma de buscarlos:

  1. Ir a CHATS.
  2. Pulsar el botón que nos aparece arriba a la derecha, para crear un nuevo chat. Es ahí donde nos van a aparecer todos nuestros contactos que tienen la APP.

contactos whatsapp iphone actualizacion

De nada 🙂

 

Historia de un parto, un año después

Hace justo un año estaba de camino al hospital, pensando que iba a volver a casa con mi hija en brazos. Me había despertado ese miércoles con una sensación rara en el cuerpo y con un sentimiento de lo más extraños. Sabía que ese iba a ser el día.

El día 20 de enero, cuando cumplía 40 semanas de embarazo, sobre las 14 empezaron las contracciones. Las primeras, muy llevaderas y muy de vez en cuando. Sobre las 18 he llamado a mi marido para decirle que eso iba en serio, ya las tenía como cada 5-6 minutos y dolían más.

Dos horas después, nos íbamos al hospital. Llevaba con contracciones unas 8 horas, ya me dolía mucho y como durante los últimos meses de embarazo tuve alguno que otro problema pensé que lo mejor era que me vieran. Hemos seguido el procedimiento de pasar por urgencias, hemos subido a la planta 2 del Hospital Clínico de Salamanca y ahí me hicieron una exploración y me pusieron los monitores. No pintaba nada mal, estaba de dilatación 2 pero, según las matronas, quedaba mucho hasta que las contracciones fueran las que el cuerpo necesitaba para desencadenar el parto.

Las 22, volvemos a casa, yo muy decepcionada, por un lado, porque estaba ansiosa de conocer a mi niña, asustada, por otro lado, porque me daba miedo, me dolía bastante y como las matronas me habían dicho que eso no era nada me preguntaba cómo iba a evolucionar la cosa y si voy a poder aguantar tanto dolor. He de decir que todo lo que tenga que ver con los médicos me da muchísimo miedo y no tolero muy bien el dolor, la sangre, etc.

Una vez llegados a casa, el dolor empezó a intensificarse. Muchísimo. Mi marido, que no había ido conmigo a ninguna clase de preparación para el parto estaba flipando conmigo y todas las posturas que estaba probando intentando desesperadamente aliviar un poco el dolor. Me dí un baño que no hizo nada más que empeorar las cosas, ya no podía estar ni de pie, ni sentada, ni nada…me habían dicho que volviera al hospital cuando tuviera las contracciones cada 3 minutos, pero ya no era capaz ni de usar la app, ni de contar, ni nada, y Dragos creo que estaba aún más cagadito que yo…a las 00:30, día 21 de enero ya, nos fuimos de nuevo para el hospital.

Ya no fui capaz de darle ningún dato al hombre de recepción en urgencias (recuerdo que era un hombre, eso sí, jajaja), desde la planta baja hasta la segunda tuve dos contracciones más, una en el ascensor, otra en el pasillo. De nuevo consulta, yo diciendo “me duele mucho” y la matrona (que era la misma que antes, pero de tanto dolor ni me daba cuenta de ello) suelta las palabras mágicas: “Eres una campeona, hija. Has aguantado como una campeona. Estás de dilatación 10”. Mi cara tiene que haber sido un puto poema. ¿Y mi epidural? ¿Como iba a dar yo a luz sin epidural? Porque sabía que a esas alturas ya  era imposible que me la pusieran.

La siguiente media hora creo que fue la más rápida de mi vida. Que oxitocina, que no sé qué…ni me habían puesto bien aún la vía que yo tenía ganas de empujar. Me llevaron al paritorio y …esa parte mejor no os la cuento. No recuerdo haber gritado nunca tanto, ni haber sentido tanto dolor, ni tanto miedo. Pero valió la pena.

A la 1:00 me ingresaban. A las 01:50 veía por primera vez a mi hija. Mi vida. Mi todo.

Denisse-1er día

3,250 g de felicidad. Una boquita pequeña, una nariz simpática y unos ojos con los que había soñado tanto. Las primeras palabras que  le he dicho han sido “Iubirea mea”, “mi amor” en rumano.

 

Un año después, la tengo a mi lado, durmiendo, y no puedo estar más contenta. Ella lo ha cambiado todo y se lo merece todo.

2016, el año más bonito de mi vida

Hace justo un año estaba contando las últimas horas de 2015, los últimos días de embarazo, las últimas semanas de ser 2, nosotros 2.

IMG_4456

Hoy, 31 de diciembre del 2016, puedo decirlo más alto, pero no más claro: ¡ha sido el mejor año de mi vida!

Porque 2016 es el año cuando ha nacido mi hija. Nuestra hija. Una personita con los ojos grandes, unas pestañas largas y bonitas, y la sonrisa más dulce del mundo.

Denisse-1er día

Esta es su primera foto. Tomada como una hora después de haber nacido, porque los primeros momentos de vida nos los guardamos para nosotros y son uno de los recuerdos más bonitos que tenemos y tendremos para toda la vida.

Después de esta…unas 3.000 fotos más (creo) a lo largo del año, porque no quiero olvidarme de ningún día y ni un sólo momento de su vida, su ropita, sus gestos, su sonrisa…incluso sus momentos de llorona inconsolable 🙂

1-luna-denisse

1 mes 🙂 Y nuestra primera foto los 3 juntos (no me preguntéis por qué no tenemos ninguna de antes, ni idea).

2-luni-denisse

3-luni-denisse4-luni-denisse

En Rumanía por primera vez, con 4 meses 🙂

5-luni-denisse6-luni-denisse7-luni-denisse8-luni-denisseCon 8 meses ya me puedo tomar cosas guay 🙂

9-luni-denisse10-luni-denisse11-luni-denisse

Sí, este año ha sido el mejor, gracias a ella. A la sonrisa más dulce, a los deditos más pequeños, a los rizos alegres, a su piel blanquita, a su olor a bebé…

Esta mañana, al despertarse, su padre le ha dicho “Hoy es el último día del año en el que naciste”. Y creo que fui en ese momento cuando me di cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, de que ya ha pasado casi un año desde que nació Denisse, de que nada hubiera sido igual este año sin ella en nuestras vidas.

Gracias, mi niña, por ofrecerme en 2016 los mejores momentos. Te prometo que el año que viene lucharé por estar aún más tiempo a tu lado, por no perderme ningún acontecimiento importante de los tuyos, por enseñarte cosas nuevas y darte los besos más dulces cuando me los pides con la mirada. Porque tú y yo nos entendemos con una sola mirada 🙂

2017, te esperamos con los brazos abiertos, ¡seguro que tienes muchas cosas buenas por ofrecernos, aunque no seas igual de especial para nosotros que 2016!